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 Nuevas empresas
Por Ana Paus Colaboradora de ¡Exito! Published August 29, 2002
A falta de pocos días para que, el próximo uno de
septiembre, se celebre la segunda edición del certamen nacional Ms.
Belleza Latina 2003, ya se sienten los nervios y la emoción a flor
de piel de las candidatas que comienzan a llegar a Rosemont, un
suburgio al noroeste de Chicago, donde este año tendrá lugar el
evento.
Un concurso de belleza muy diferente a los demás.
Entre otras cosas porque es requisito imprescindible que las
candidatas demuestren tener al menos un 25 por ciento de sangre
latina y donde, al contrario que en otros eventos de esta magnitud,
no importa si las aspirantes a la corona son madres solteras,
divorciadas o casadas.
María Torres es la creadora de este
particular certamen. Torres conoce a fondo este tipo de eventos en
los que empezó a participar cuando tenía 16 años. A partir de
entonces no le fue nada mal. En 1985 esta puertorriqueña afincada en
Michigan consiguió participar en el prestigioso Miss US
representando al estado de Massachusetts.
“Me di cuenta de
que yo era una de las poquísimas latinas que había”, recuerda
torres. Fue entonces cuando surgió la idea de organizar su propio
concurso de belleza algún día. “Hacía falta un certamen que diera a
las latinas la oportunidad que los concursos estadounidenses no les
dan. Casi nunca salen elegidas reinas que representan a nuestra
comunidad”.
Pero no fue hasta que se quedó embarazada a los
22 años cuando, rechazada como candidata por ser madre soltera, esa
idea de crear un certamen diferente y abierto se convirtió más que
en un proyecto en una necesidad.
Por fin, 12 años después,
con la ayuda de su esposo pudo convertir su sueño en realidad con la
primera edición de Ms. Belleza Latina, celebrada en Florida en el
2001. Para Torres crear y organizar concursos de belleza no es un
negocio, o al menos no aún a la vista de sus resultados económicos,
sino una pasión. “Todavía no he ganado ni un centavo. Espero que con
mucho esfuerzo y trabajo empecemos a ver dinero próximamente”,
asegura.
Su gran ilusión es conseguir que su certamen
nacional de belleza sea retransmitido por televisión. Algo que
aseguraría el fin de las estrecheces económicas porque, según
Torres, “lo más difícil de este proyecto es ir sacándolo adelante
con tu propio dinero”.
Legalmente montar un concurso de
belleza requiere poco más que constituir una corporación legal y
cumplir con el Servicio de Rentas Internas. “Al principio es todo
puro papeleo”, reconoce Torres. “Lo más difícil viene luego, a la
hora de conseguir patrocinadores para el
evento”.
Generalmente en los concursos de belleza las
candidatas son siempre las que pagan por participar. Concretamente
hacerlo en Ms. Belleza Latina cuesta 800 dólares por concursante.
“Con ese dinero y el de los patrocinadores del evento pagamos los
gastos, empezando por sus coronas, el lugar donde celebramos el
evento, equipos de sonido y demás”, asegura Torres. Aún así, a veces
ese dinero no es suficiente. “El año pasado no me alcanzó el dinero
y tuve que poner de mi bolsillo alrededor de 5,000
dólares”.
Las candidatas consiguen el dinero para participar
gracias a su propio esfuerzo. “Yo les preparo sus cartas de
presentación y las oriento cuando se dirigen a empresas y negocios
de su localidad con el fin de que las patrocinen”, explica Torres.
Las cartas explican que la joven va a ser la representante del
estado, por lo que solicitan apoyo económico para lograr su sueño. A
cambio de esa ayuda monetaria las empresas pueden anunciarse en el
programa.
Matrículas y anuncios
Aunque todos funcionan
de forma similar existen certámenes que, además de cobrar matrícula
a la candidata, también exigen vender un mínimo de anuncios en el
programa. Con lo que a veces el precio por participar en uno de
estos eventos asciende a los 1,500 dólares, sin contar otros gastos
que corren por cuenta de la candidata.
Mientras tanto, no
faltan los que critican duramente este tipo de eventos argumentando
que no ayudan a nadie, ya que resaltan demasiado el culto al físico
mientras que olvidan otros valores más importantes y menos
materiales de las personas.
“Los certámenes de belleza no son
para todo el mundo”, coincide Torres, “pero Ms. Belleza Latina es
completamente diferente a los demás, porque no escogemos nuestras
reinas sólo por tener un cuerpo bello. Es más, no tenemos
competición en traje de baño y la prueba que más cuenta es la
entrevista personal, que representa un 50 por ciento del resultado
final”. El otro 50 por ciento se divide en un 25 por ciento de la
puntuación por desfilar en traje de gala “para medir su elegancia
natural y su pose” y otro 25 por ciento por desfilar en traje de
calle. “Buscamos una mujer latina ejemplo que sepa presentarse,
hablar y defenderse”.
Durante el año de reinado, la ganadora
atiende todo tipo de eventos y fiestas, representa a los
patrocinadores del certamen y a su comunidad, e incluso intenta
recaudar dinero para fines benéficos.
“Mi objetivo es hacer
un certamen que honre a la mujer latina al tiempo que creamos
ejemplos para la comunidad”, señala Torres. “En esta edición hay
cinco candidatas que son madres solteras. Mucha gente piensa que
aceptarlas no es dar un buen ejemplo, pero yo siempre les contesto:
¿cuál es peor ejemplo: abortar o tener el coraje de tener a su hijo
pese a las dificultades?”
Tanya Crespo, de 27 años y ganadora
de la pasada edición de Ms. Belleza Latina 2002, también resalta el
lado amable de los concursos de belleza. “Si no fuera por estos
certámenes aún seguiría siendo una mujer muy tímida. No sólo me
abrieron muchas puertas a nivel personal sino también profesional”,
asegura esta puertorriqueña afincada en Chicago y estudiante de
leyes.
Mientras Crespo se prepara para entregar su corona,
las 27 candidatas de este año comienzan a llegar desde California,
Nueva York, Texas y Puerto Rico, preparándose para participar en una
de las tres categorías del concurso, una de las cuales es para
aspirantes de más de 30 años.
“A todas las edades hay belleza
y es magnífico tener la posibilidad de competir y sentirse lindas.
Además, las mujeres que se cuidan son un gran ejemplo para otras al
tiempo que ellas se sienten como reinas”, asegura Torres.
“Trabajamos en la autoestima de las personas de una forma
positiva”.
Más información
Ms. Belleza Latina consta
de tres categorías:
1. Candidatas de 13 a 18 años. Solteras y
sin hijos.
2. Candidatas de 19 a 29 años. Cualquiera que sea
su estado civil.
3. Candidatas de 30 años o más. La mayor en
el certamen de este año tiene 39 años, pero para del 2003 hay
participantes con 52 años.
Qué: Ms. Belleza Latina
2002
Cuándo: Domingo 1 de septiembre
Dónde: Donald E.
Stephens Convention Center, 5555 N. River Rd., en Rosemont, segundo
piso, salones de baile 21 al 23.
Boletos: $20
Para más
detalles llame al: (248) 761-6703.
En internet:
www.msbellezalatina.com
Copyright © 2002, Chicago Tribune
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